Se ve que no ganaba mucho con esto de la música

Género: Punk
Valoración: Excelente

¡Ya vuelvo a tener internet! Después de unas semanas caóticas y autodestructivas, esto volverá poco más o menos a la normalidad (aunque otros motivos me forzarán a seguir siendo pausado), y como el caos y la autodestrucción son una constante en mi vida pretendo rendirles tributo a estos atributos vitales con un disco que los lleva a una cota de expresión musical nunca antes vista.

O quizás sí.

Precursor del Punk y el New Wave a la vez, Richard Hell era un punk que miraba tanto a Iggy Pop como a Captain Beefheart y con una tendencia a aproximarse musicalmente a su ex compañero de fatigas, Tom Verlaine. Claro, estamos hablando de la CBGB, el caldo de cultivo del Punk y un “antro” de intelectuales ataviados de chaquetas de cuero y guitarras eléctricas.

La aproximación beefheartiana no me la invento yo. Críticos de toda clase han sabido notar esa querencia por la disonancia, el sonido estridente, los repentinos gritos feístas de Richard Hell, aunque con una gran distancia de por medio. Eso no quita para que a veces parezca inspirarse en el Jangle Pop de los 60 (escúchese The Plan), en baladas (Betrayal Takes Two) o en otros estilos más suavizados, pero en general transmite una gran tensión, una música nerviosa y apresurada que se ve más en Liars Beware que en el gran Love Comes In Spurts que abre el disco.

Seguro que artistas como The Slits tomaron buena nota de lo que acontece en temas como New Pleasure o Down At The Rock And Roll Club: guitarras dislocadas, inarticuladas, metálicas, angulares y chillidos casi aleatorios. Aun así, mientras en The Slits el uso de la guitarra era escaso, espaciado y económico, dando juego al bajo importado del Dub, aquí la guitarra juega a inundarnos a acordes con un pie muy anclado en lo técnico y lo ambicioso. Además, las letras tienen una dimensión lírica muy, muy importante (no en vano se hizo escritor después de su carrera musical) y se nota en la ironía sobre las drogas de New Pleasure, pero, sobre todo, en su Blank Generation, que fue muy celebrado por su doble sentido. En primer lugar encontramos al Richard Hell nihilista y Punk. En segundo lugar tenemos al Richard Hell libre e independiente que se inserta en el movimiento que quiere y no se considera de ningún grupo social ni de ninguna clase, es decir, que se desmarca de lo Punk. Ambas interpretaciones reflejan la tensión existente en la CBGB entre el intelectualismo y el punkarrismo, lo cual, como todas las tensiones, dio lugar a grandes obras maestras.

A veces me siento inclinado a dar la razón a aquellos que dicen que Hell era un Nietzsche musical. The Plan es ciertamente macabro y ese estribillo de Who Says? (“who says it’s good good to be alive?/ it ain’t no good it’s a perpetual dive”) es revelador, pero su tono es optimista y positivo, es asumir la fealdad de la vida, absorberla y devolverla al mundo en forma de Punk Rock enérgico y energizante, de la misma forma que transforma el Walking on the Water de Creedence Clearwater Revival en algo mucho más aséptico pero con un vigor tremendo hacia el final.

El petardazo semi-funky final de Another World tiene una duración totalmente inusual para un disco que se supone Punk, pero no hay más que mirar a Verlaine de nuevo y su Marquee Moon y comprender que un himno así era necesario para Hell. El solo que da cierre al tema es pura espontaneidad vital, como lo son los incesantes ejercicios vocales de Hell que de vez en cuando van tomando forma de “I Love You”, muestra de que Hell sí tiene valores, moral y algo de esperanza por el mundo. No mucha, eso sí…

Tracklist

  1. “Love Comes In Spurts” (2:03)
  2. “Liars Beware” (2:52)
  3. “New Pleasure” (1:58)
  4. “Betrayal Takes Two” (3:37)
  5. “Down at the Rock and Roll Club” (4:05)
  6. “Who Says?” (2:07)
  7. “Blank Generation” (2:45)
  8. “Walking on the Water” (2:17)
  9. “The Plan” (3:56)
  10. “Another World” (8:14)