Oreja subliminal

Género: Rock Progresivo
Valoración: Obra Maestra

A día de hoy, el debut de ELP me sigue pareciendo el más equilibrado de sus discos clásicos, que, en el fondo, tampoco fueron demasiados (cuatro hasta “Brain Salad Surgery”). Al menos dos de estos cuatro están muy marcados por la pretenciosidad propia del Progresivo (“Tarkus” y el mismo “BSS”), pero no presentan un conjunto de canciones tan compacto como aquí. Por supuesto, los cuatro primeros discos de Emerson, Lake & Palmer son de escucha obligatoria, pero, como las buenas obras, hay que empezar por el principio, y en todos los sentidos, porque The Barbarian es una carta de presentación magnífica, “bárbara”, aunque el barbarismo no sólo se refiere a su calidad: también a su intensidad. Y es que Keith Emerson, por esta época, siempre estuvo interesado en romper barreras decibélicas a la vez que virutosísticas.

No obstante, la siguiente pieza, Take A Pebble, está dominada por el gusto del Clasicismo, mucho más cercano a lo que haría Renaissance en el auge del Progresivo. Su parte más relajante nos evoca, por el contrario, a oriente y el uso del agua como sonido concreto nos recuerda a esos estanques japoneses en jardines de una belleza extraordinaria. Eso es lo que predomina aquí, la belleza. Y si no nos quedó claro, la parte final, con el solo de piano, perfila a Emerson como el TALENTO, con mayúsculas de ELPThe Three Fates es ya el show definitivo de Emerson, estructurado en tres partes que tienen como protagonista su habilidad a los teclados. Empieza con un sólo majestuoso de órgano, un sonido muy querido por Emerson, y después le sigue una fenomenal diablura al piano que, sin respiro alguno, se enlaza con la última parte, Atropos, en toda una locura compositiva que añade también la batería de Palmer, batería que acto seguido tiene en Tank su perfecto escaparate. Tank es un poco excesivo, pero deja claro que Palmer se merece muchos “tops” de bateristas. De hecho, para mí quien salva ese “Works Vol.1” que lanzarían siete años más tarde es él con su cara C. Es un monstruo. Y lo sabe. Por eso los discos de los noventa son tan malos (¿¡CAJAS DE RITMOS!?).

Knife Edge es para mí el tema que mejor sintetiza las virtudes del grupo. Ese bajo que abre el tema es terrorífico, reforzado por unos poderosos acordes de Keith Emerson, y la melodía vocal de Lake es de lo mejorcito que ha parido (y mirad las letras, en la línea de su 21st Century Schizoid Man), junto a sus famosas baladas: Still… You Turn Me On, From The Beginning y Lucky Man, la de este disco, quizás la menor de las tres, pero igualmente ineludible, con partes celestiales y el tono de sintetizador emersoniano tan característico de posteriores disco. Por cierto, tanto este Knife Edge como The Barbarian están atribuidos a Janáček y Béla Bartók respectivamente, pero los arreglos de Emerson les dan otro nivel.

En resumen, Emerson, Lake & Palmer nacieron, como la diosa Atenea, plenamente formados, y hacen gala de su característico sonido desde el primer segundo. Sólo falta un Benny The Bouncer para cubrir todas las facetas de la banda antes del Power Pop de “Love Beach”, pero precisamente números como ése sobran en discos posteriores. Esto es puro y duro Progresivo, y con esto no hay margen de error. Si no gusta el género, no gusta esto, pero si el género gusta… Bueno, ¿qué demonios? No hace falta que guste el Progresivo para escuchar este disco.

PD: Aquí tenéis al jefe, rodeado de teclados, como debe ser. Adoro el tono de voz de Lake, tan suave y tan desafiante…

Tracklist

  1. “The Barbarian” (4:27)
  2. “Take a Pebble” (12:32)
  3. “Knife Edge” (5:04)
  4. “The Three Fates” (7:46)
    1. “Clotho”
    2. “Lachesis”
    3. “Atropos”
  5. “Tank” (6:49)
  6. “Lucky Man” (4:36)