El tiempo cada vez es más reducido, las tareas se agolpan en el espacio y comprimirlas puede tener resultados funestos, por eso voy a dejar la periodicidad diaria ahora que el contador marca los bonitos 125 álbumes reseñados en 125 días. Seguiré escribiendo lo máximo que pueda, por supuesto, pero con más calma y esmero. La cantidad de álbumes que han marcado mi vida y que todavía están por aparecer es muy grande, así como los que han marcado mi vida de forma negativa, por lo que todavía tengo una larga labor por delante.

Y sin más… The Show Must Go On.