Lo siento, llevo un rato mirando la portada y no sé qué decir

Género: Rock Progresivo
Valoración: Excelente

Tras una serie de reformas dentro del grupo (se fue todo Cristo), la banda puso en orden sus ideas y sacó al mercado su carta de presentación, su verdadera carta de presentación. Combinaron un pianista virtuoso con, en mi opinión, una de las mejores voces femeninas del Rock, Annie Haslam, aunque entre cantantes de élite es difícil poner a alguien por encima del resto. Renaissance era un grupo de Progresivo considerablemente accesible. Nada tiene que ver la forma de tocar de Keith Emerson y jamás usaron compases extraños ni jugaron con disonancias y sonidos novedosos. Puede decirse que fueron algo conservadores en muchos aspectos y es significativo que no usaran teclado, sino piano. Tanto es así que incluso copiaron alguna melodía clásica para sus intereses. No obstante, con tanta gente yéndose a lo complejo, confinarse en estructuras clásicas era algo casi rupturista. ¿Cuántas bandas me podéis citar que suenen como Renaissance? Esto no quiere decir que fueran unos plagiadores, aunque deberían haber dado más crédito a sus fuentes: en temas como Rajah Kahn, con influencias orientales, una estructura algo inusual y algún que otro sonido bastante extraño satisfacen la parte vanguardista del disco.

Desde luego aquí hay sobradas muestras del potencial que más tarde desplegarían con discos como “Ashes Are Burning” o “Turn Of The Cards” y, aunque esto sea un prólogo, no se andan con tonterías. Prologue (el tema) es la mejor muestra de cómo se puede hacer Rock con un piano. La guitarra está por ahí también haciendo algunos acordes con sabor Funk, pero es que en esta ocasión es casi imposible prestarle atención. John Tout no para de soltar un riff genial tras otro y todos son altamente rítmicos. El solo, como no podía ser de otra forma, lo borda. Lo único malo que tiene es que es demasiado corto… ¡El oído pide más! Afortunadamente Kiev no baja para nada el listón. Se trata de un precioso dueto con unas letras muy tiernas que sólo podrían venir de una banda tan influida por la música clásica como ésta (¡parece un cuento del siglo XIX!). A muchos no les gusta porque Jon Camp, el bajista, tiene más predominancia vocal que Annie Haslam… ¿pero acaso lo hace mal? Vale que no es un prodigio como Haslam, pero la aportación se agradece mucho y la melodía vocal… Creo que es una cita musical de algún tema clásico o popular, pero sigue siendo genial. En el fondo no hay nada realmente estrambótico o discordante en todo el álbum. Hasta en Sounds Of The Sea consiguen crear belleza con… bueno, con sonidos marítimos. Además, es el tipo de canción que más tarde se haría la norma en la discografía de Renaissance, y no lo digo por los sonidos ambientales precisamente, sino por esa estructura de balada calmada en la que te puedes recrear con la calidad de Haslam usando ese instrumento que todo el mundo tiene pero pocos saben emplear.

En los dos siguientes temas sigue mostrando su poderío en todos los sentidos posibles. Nada más que hay que oír la compleja melodía de Spare Some Love, que obtiene parte de su encanto del Folk, o esos cálidos vibratos de Bound For Infinity. Annie Haslam nunca  se muestra violenta y tiene una voz mucho más maternal, por así decirlo, que Jane Relf, su predecesora en Renaissance, aunque ya me gustaría que mi madre me contara cuentos con esa voz. En fin, como decía, Rajah Khan es el experimento de la obra y tiene un aire psicodélico que no se lo quita nadie. Afortunadamente fue lo único en materia psicodélica que hicieron porque, a pesar de no estar mal, suena desfasado, desfasado, desfasado. De hecho, apenas casa con el resto de temas. Su atmósfera es opresiva y oscura, pero, como Kiev, aporta esa dosis de diversidad que hace de “Prologue” una de las mejores obras del conjunto.

Seis temas conforman el disco, un número recurrente en la discografía de Renaissance. Da la sensación de que pedirles más era explotar su talento compositivo, que cada tema estaba realmente pensado para cumplir su función y que, por tanto, había una criba bastante rigurosa para seleccionar los temas de cada álbum. De hecho, cuando superan este número es cuando empiezan a flojear (“A Song For All Seasons”). ¡Al menos establecieron un sistema para comprobar la calidad del disco antes de escucharlo!

Tracklist

  1. “Prologue” (5:39)
  2. “Kiev” (7:38)
  3. “Sounds Of The Sea” (7:07)
  4. “Spare Some Love” (5:11)
  5. “Bound For Infinity” (4:23)
  6. “Rajah Khan” (11:31)