Locos, locos everywhere...

Género: Post-Rock / Math Rock
Valoración: Obra Maestra

“Spiderland” es uno de esos discos que lo amas o lo odias (o ambos). Puedes reconocer su mayúscula importancia y aplaudir su gallardía por crear un nuevo género de la nada, pero si no eres capaz de recrearte con los sonidos de Slint no tienes nada que hacer: éste no es tu disco. Y sería una pena. No obstante, si te gusta Mogwai o Explosions in the Sky no hay forma humana que no te guste el que se puede considerar su padre putativo. Si no los conoces, “Spiderland” te gustará igualmente si eres un ser desequilibrado y paranoico con una ligera inclinación a la demencia. No en vano se rumorea que todos los integrantes del grupo tuvieron que pasar al menos una vez por el psiquiátrico durante la grabación de este disco…

“Spiderland” es oscuro y tenebroso. Es uno de los discos más oscuros y tenebrosos que he escuchado en mi vida, y no les hizo falta maquillarse como Drácula para dar miedo, aunque bien que le dedican un tema en el escalofriante Nosferatu Man. Ese tono de guitarra podría hacer correr a un muerto y el juego de dinámica, con sus cambios repentinos de intensidad, ejercieron una influencia incontable en todo el Post-Rock. El uso de la disonancia es muy inteligente. Pocos grupos se habían atrevido a utilizarla con fines artísticos. Lo cierto es que es un disco muy narrativo… y ya no digo que se cuenten historias (que se cuentan), sino que se habla constantemente con un tono lúgubre y apagado, en consonancia con todo lo demás. Si la música es oscura, las historias lo son todavía más. Hay una versión musical del conocido poema de la “Balada del Viejo Marinero” de Samuel Taylor Coleridge, una ambigua historia digna de Edgar Allan Poe (Don, Aman), y la ya dicha oda a Nosferatu. En este sentido parecen retomar la herencia del Velvet Underground de The Murder Mustery y The Gift a través del Post-Hardcore y su uso de la palabra hablada. El mejor ejemplo está en Don, Aman, que sólo hace uso de dos guitarras (la segunda tarda en aparecer) y la propia voz para contarnos la historia de un hombre que al parecer sufre ansiedad social y no puede relacionarse con nadie sin sentirse mal… pero esa forma de relatarlo, con ese final “in the mirror/ he saw his friend” y una risa medio autocomplaciente, medio malévola, da auténtico pavor. Parece querer decirnos otra cosa mucho más seria.

El truco no se ve sino mejorado en el siguiente tema. Washer es más poético que narrativo, pero es una maravilla. Esa melodía principal de guitarra siempre se me había escapado, hasta que me entregué cien por cien al tema, y éste me devolvió el ciento veinte. Es esa clase de perfección lirico-musical que necesita de todos los sentidos del cuerpo y del alma para comprenderlo. Me recuerda a ese espíritu del Romanticismo que encuentra belleza en lo tenebroso, aunque en otros temas incluso buscan la belleza sin más, sin adulterar, pero a su estilo, eso sí. Breadcrumb Trail es, musicalmente, el inicio del Math Rock, pero las letras cuentan una narración preciosa. Por cierto, fijaos cómo cambia la voz cuando la pareja se monta en la montaña rusa y se “elevan hacia el cielo” (la voz se agudiza) y cuando miran hacia abajo (la voz se hace más grave). Este tipo de cosas aporta una riqueza desbordante y difícil de calibrar, porque estoy seguro de que se me escapan muchísimas cosas más.

Y por último… ¿qué puedo decir de Good Morning, Captain? Es la obra maestra del disco. Algunos lo llaman “el Stairway to Heaven” de Slint. A mí, sin embargo, me pasa lo mismo que con Stairway to Heaven: no es mi canción favorita (Nosferatu Man lo es), pero reconozco su genialidad. En este caso, debido a su naturaleza oscura, quizás lo aprecio mucho más. La atmósfera de esta canción es sencillamente indescriptible, y esa forma de rematarla con los repetidos “I miss you”, suplicantes gritos de desesperación y añoranza. El disco se cierra, de esta manera, con el grito más desgarrador de todos, y dejando una inquietante sensación en el cuerpo. El viaje no dura mucho (no llega ni a los 40 minutos), pero se nota tan perfectamente trabajado que sentiría estar deshonrando la labor de Slint si no hubiera escrito todo esto…

Tracklist

  1. “Breadcrumb Trail” (5:55)
  2. “Nosferatu Man” (5:35)
  3. “Don, Aman” (6:28)
  4. “Washer” (8:50)
  5. “For Dinner…” (5:05)
  6. “Good Morning, Captain” (7:38)