Londres siempre llama a hostias

Género: Punk
Valoración: Obra Maestra

La primera pregunta que surge a la hora de abordar este mítico disco de los Clash es: “¿pero esto es Punk o no?”. Y la cosa es más complicada de contestar de lo que parece, especialmente si acabas de terminar de escuchar el disco y tienes en mente Revolution Rock o Train In Vain (¡Grease!). Al fin y al cabo, la línea que distingue a esto de sus contemporáneos The Police es tan fina que todavía la estoy buscando, pero creo que ya la voy encontrando. El único disco estrictamente Punk de The Clash es su debut. O más bien, es el único disco que es Punk en los tres sentidos en los que se puede ser Punk: estética, actitud y música. “London Calling” es Punk en dos de estos aspectos (estética y actitud) en su totalidad, y al menos parcialmente en música.

De hecho, si el término no estuviera tan viciado al asociarse con bandas del estilo Joy Division, diría que esto es puro Post-Punk. Pensémoslo un poco. Si el rasgo definitorio del Post-Punk es que de una base Punk se añaden influencias de otros estilos y estructuras más ambiciosas, The Clash fue el claro ejemplo de cómo se dio el paso hacia el terreno del “post”. Si esto no fuera un análisis de “London Calling” me empezaría a extender en la cuestión de por qué duró tan poco el Punk y tanto su movimiento posterior hasta el punto de que éste ha resucitado (de una forma un poco artificiosa, eso sí) en los últimos tiempos, mientras que el Punk ha quedado de forma residual en grupos minoritarios y, especialmente, en su vertiente Hardcore y Pop Punk. ¿Material para un futuro ensayo? Quizás.

A lo que vamos, sin poner la etiqueta “Post” no sería capaz de explicarme por qué ya el segundo tema, Brand New Cadillac, es una actualización del Rock ‘N’ Roll al estilo de Elvis Presley1 (¿soy yo o la batería suena especialmente potente aquí?) o por qué Jimmy Jazz tiene un sonido tan… Bueno, pues eso. Y un doble LP como “London Calling” da para mucho (y para más da uno triple como “Sandinista!”). No obstante, como bien es conocido, la mayor parte de sus influencias vienen de estilos como el Reggae, el Ska o el Dub (Rudie Can’t Fail, Wrong ‘Em Boyo). A priori he de admitir que no son estilos que me motiven, y es posible que a vosotros tampoco lo hagan, pero mirad de nuevo la alta valoración que he dado este disco y seguid leyendo. Joe Strummer y Mick Jones tienen una habilidad para hacerlos divertidos, festivos, pegadizos y bailables. Y si temazos como The Guns Of Brixton no os dicen nada (ese bajo es DEMOLEDOR), siempre quedará Lounge (The Right Profile), Funk (I’m Not Down), Hard Rock (Clampdown), o proto-Pop-ochentero-con-ritmo-Techno (Lost In The Supermarket… seriously, WTF?).

Me he saltado deliberadamente los dos temas más conocidos. Uno es obvio, y el otro es la oda a los republicanos de la Guerra Civil Española (y a García Lorca), Spanish Bombs. Sigue siendo hilarante escuchar ese “Spanish bombs, yo te cuero (sic) infinito, yo te cuero, oh mi corazón” y, por cierto, esos arpegios son realmente bonitos (y no es el único momento de genuina belleza del disco, ¿qué momentos bellos se encuentran en el debut de The Damned, por ejemplo?) De London Calling poco se puede decir, porque es posible que lo hayáis oído tantas veces que lo estéis reproduciendo en la cabeza en este momento. Me limito a señalar que tiene otra de las líneas de bajo más absolutamente perfectas del disco y un tono medio apocalíptico y, a la vez, desafiante que va tanto con las letras como con la música. ¡Un desafío del Apocalipsis! Será que por eso que se identifican con los cuatro jinetes (Four Horsemen) casi hacia el final del disco.

Dicho esto, “London Calling” tiene sus problemitas derivados de lo jodidamente extenso que es. Koka Kola y The Card cheat (especialmente el segundo, que es más largo) se me hacen poco digeribles. Mezclar Pop de los 60 con Punk no siempre queda bien. Afortunadamente hacia el final recuperan fuelle y acaban con un tema escondido en el vinilo original, Train In Vain, que muestra como, en su pico creativo, pocos podían hacerle frente en cuanto a melodías, y eso que al principio me costaba acostumbrarme al acento cerrado de Mick Jones y Joe Strummer, pero después de conseguir disfrutar del acento Cockney de Ian Dury, The Clash es como si te estuviera susurrando Monica Belluci a la oreja.

Tracklist

  1. “London Calling” (3:19)
  2. “Brand New Cadillac” (2:09)
  3. “Jimmy Jazz” (3:51)
  4. “Hateful” (3:22)
  5. “Rudy Can’t Fail” (3:26)
  6. “Spanish Bombs” (3:18)
  7. “The Right Profile” (4:00)
  8. “Lost In The Supermarket” (3:47)
  9. “Clampdown” (3:50)
  10. “The Guns Of Brixton” (3:07)
  11. “Wrong ‘Em Boyo” (3:10)
  12. “Death Or Glory” (3:55)
  13. “Koka Kola” (1:45)
  14. “The Card Cheat” (3:51)
  15. “Lover’s Rock” (4:01)
  16. “Four Horsemen” (3:00)
  17. “I’m Not Down” (3:00)
  18. “Revolution Rock” (5:37)
  19. “Train In Vain” (3:11)

1Hasta la portada se basa en un disco del “Rey del Rock ‘N’ Roll”.