Siempre he pensado que parecen unos coj...

Género: Rock Progresivo
Valoración: Obra Maestra

Hay un hecho incuestionable que no todos conocen, bien porque no se han atrevido a descubrirlo o bien porque no han tenido el conocimiento para hacerlo. Peter Hammill tiene una de las mejores voces del Rock. Sé que ahora mismo tenéis en la cabeza imágenes de bohemios bigotudos o quizás de hombres de largas melenas vestidos de negro. Estoy de acuerdo, siempre y cuando esté el cantante de Manchester en una posición preferente. Hubo un tiempo en que creía que Peter Gabriel no tuvo rival en el Rock Progresivo. Su voz, llena de matices, emotiva y cándida, me parecía difícil de superar. Más aún si la competencia era Jon Anderson, que se hace irritante con facilidad. Entonces llegó Hammill a mi vida, y hasta ese puesto, que creía fijado para los restos, se tambaleó. La voz de Hammill no es tan envolvente, cierto, pero, aunque parezca mentira, es más teatral que la de Peter Gabriel. Y si hay algo que me gusta son aquellos cantantes que utilizan su instrumento de una forma creativa e imaginativa (y si tienen un registro y una potencia tan buenos, mejor que mejor) ¿Sabíais que se le ha llamado “el Hendrix de la voz” por el amplio repertorio de trucos y sofisticaciones que empleaba? No soy yo el único loco.

Esto me lleva a hablar del tema que abre el disco, Killer, un tema que muy posiblemente conozcáis aun si no habéis escuchado este disco cuyo nombre no voy a reproducir mucho de lo largo que es. Tiene una de las melodías vocales más genuinamente adictivas que conozco, ese melisma de “and you kill all that comes near YOUUUUUUU” tremendamente influenciado por la ópera (supongo yo). No son pocas veces que lo he intentado cantar torpemente en la intimidad. Potente y dramático como debe ser un buen tema de Rock Progresivo (o quizás no tiene por qué serlo, pero este tipo de cosas hacen al género interesante). Oh, y, antes de que se me olvide, la banda da un auténtico recital en este disco, comenzando por el mismo Killer y sus tremendos riffs de saxofón de Dave Jackson, ya que no tenían guitarrista (y no es la primera vez en una banda de Rock, ¿u os tengo que recordar esto?), aunque de vez en cuando ayudaba el mismísimo fundador de King Crimson, Robert Fripp… ahí es nada. Y es que hasta que escuché este disco siempre me dio la sensación de que los músicos de Van Der Graaf Generator intentaban ir más allá de sus posibilidades y se quedaban en el intento. Pues, o mejoraron mucho, o he cambiado mi percepción sobre ellos, o realmente aquí están en su cénit creativo.

House With No Door demuestra ampliamente dos cosas: que Hammill era ALTAMENTE teatral y que David Bowie se copió de su estilo tanto que acojona. Hablo del estilo, claro, porque difícilmente se puede escuchar a Bowie cantando como en ese último “I don’t know you, you say you know me” con tanta emoción (fingida o no, eso no lo sé) y tanta potencia. Quizás se lleve el premio a la balada del álbum (¿acaso hay otra? ¡JA!). Ahora en serio, sólo por el tratamiento vocal de Hammill ya merece atención. De hecho, el resto no tiene nada de especial, sólo unas flautas interseccionadas por ahí que, a decir verdad, suenan mucho mejor en el siguiente tema, The Emperor In His War-Room. En realidad este tema está dividido en dos partes, pero la transición es relativamente suave, con una primera mitad algo misteriosilla que desemboca en un tema marcial para luego retomar el tema principal de la canción, una composición bastante inquietante toda ella. Luego está Lost (no, la serie no), que tiene así como un interludio de saxofón que no hace sino recordar al King Crimson de 21st Century Schizoid Man y unos momentos estelares de Hammill que no sé como no han sido comentados más veces (imposibles enumerarlos todos, baste decir que esos “I love you” finales son de lo mejorcito que he escuchado en materia de “I love you”, junto con Nights In White Satin, que ya fue comentado en su momento).

Para rematar el álbum, un tema “espacial” con la estructura más variada de todo el disco. Pioneers Over C tiene toques paródicos (esos pseudo-toques de corneta con saxo son geniales), toques paranoicos (la melodía descendente de piano acompañada de una flauta distorsionada alrededor del minuto 9 me da un poco de angustia) y toques patéticos (el tema principal de la canción “somebody help me, I’m missing” es realmente efectista). Sin embargo, por ser el tema más largo de la canción, por tener las letras menos interesantes (ciencia ficción un poco manida) y por estar un poco deshilachado en ese aspecto que he comentado, lo cual hace que pierda frecuentemente la atención, se me hace el tema menos interesante del disco. Y es curioso, porque suele ser uno de los favoritos de los amigos de Van Der Graaf Generator, aunque admito que tiene partes que me encantan.

Y eso es todo. Cinco temas como cinco soles. Número que probablemente se buscó intencionadamente para emular al debut de King Crimson, sí, pero… ¿sabíais que el debut de Van Der Graaf Generator tuvo lugar ANTES? Y fue un buen debut, por cierto, aunque en el fondo VDGG jamás pudo competir con los grandes del Prog. Me encanta Hammill, pero estaban lejos de alcanzar la calidad técnica de los más grandes (léase Emerson, Lake & Palmer, Genesis, Yes, King Crimson, Pink Floyd e incluso otros como Renaissance Gentle Giant). Sin embargo, un par de veces durante toda su carrera, con todos sus sentidos puestos en la música y una buena dosis de inspiración divina, fueron capaces de sacar discos tan geniales como éste. Ya toca que repita el largo título que le da nombre: “H To He Who Am The Only One” es una joya del Progresivo.

PD: Un vídeo reciente para ver que Hammill sigue en buena forma.

Tracklist

  1. “Killer” (8:24)
  2. “House With No Door” (6:37)
  3. “The Emperor In His War-Room” (8:15)
  4. “Lost” (11:17)
  5. “Pioneers Over C” (12:41)