Discos así no "sueden" salir todos los días

Género: Britpop
Valoración: Excelente

Suede se presentó al mundo con la mayor expectación que os podáis imaginar. Hypeados por todos lados, la llegada de su disco estaba predestinada a vender cuatrillones de discos, cambiar el destino del planeta y acabar con el hambre en el mundo. Esto no fue exactamente así, pero sí que lograron una cosa: acabar con el hambre en el mundo. Con el hambre musical en el mundo, me refiero, ya que firmaron uno de los mejores discos de 1993 y, sobre todo, se distanciaron del resto con un estilo que incluía lo mejor de las guitarras etéreas del Dream Pop y el Post Punk británico y un vocalista a medio camino entre el glam de los 70 y las formas de Morrisey (tanto en lo musical como en su persona).

El trabajo y el cuidado que pone Bernard Butler a sus guitarras son fascinantes. El desgarrado “Have you ever tried it that way?” de Pantomime Horse es cautivador de por sí, una muestra del poderío vocal de Brett Anderson más allá de afectaciones teatrales e imposturas Glam, pero no sería tan hipnotizante sin ese espectacular acompañamiento de riffs melancólicos y pesados que van haciendo crecer la intensidad emocional de la canción. De hecho ilustra perfectamente una de las dos tendencias en las que se agrupan las canciones de este disco: los temas delicados y sensibles para el cerebro y los rockeros vigorosos para el cuerpo.

Cuando Suede saca a relucir sus verdaderos colores es en los momentos más emocionales para el lucimiento de Anderson, en los que la atención se centra en su voz. Sleeping Pills o The Next Life dan buena cuenta de ello. El primero es un tema que supura Romanticismo y sensualidad, y en el segundo, cerrando ya el disco, ni siquiera tiene más acompañamiento que un piano y consigue sacarle el máximo provecho a sus capacidades (esos “fa-aaar away” y “aaah”).  Sin embargo, mis favoritos son los del otro bando. Ahí están, por ejemplo, los dos “animals”, Animal Nitrate y Animal Lover. Animal Nitrate fue uno de los primeros singles del disco, y muy merecido en mi opinión. La guitarra comienza con un ligero parecido al Death Of A Disco Dancer de The Smiths, pero poco a poco va convirtiéndose en un potentísimo riff de himno Indie-scutible con un efecto flanger que le sienta de maravilla. Por su parte, el encanto de Animal Lover reside hacia el final, cuando parece que van a imitar el I Am The Resurrection de The Stone Roses. ¿Y qué decir de Moving? Ese arranque de la batería ya lo dice todo.

Si hay algo que me encanta de Suede es que son capaces de las mayores sensiblerías y también de recoger la mejor tradición cañera de la música británica. Incluso se permiten hacer una combinación de ambas. So Young da inicio el disco de una forma deslumbrante, Anderson despliega toda su poética sensualidad y Butler ataca con lo mejor que sabe hacer: una melodía cargada de efectos y tremendamente sugestiva que potencia la belleza de toda la obra.

Ese Blur vs. Oasis, que fijó la atención sobre las islas intentando recordar a los legendarios piques entre los Rolling y los Beatles (pero sin la calidad de éstos, of course), soterró la popularidad inicial de esta banda y acabó bastante olvidada. Al intentar captar a ese público que cada vez estaba más interesado por el fenómeno Grunge americano, los ingleses eclipsaron los logros de otras agrupaciones Britpop que probablemente se merecían un hueco mucho mayor del que le dejaron (inserto mensaje subliminal: VUELVE PULP). No voy a decir si Suede es mejor o peor que estas bandas en liza. Baste decir que si te interesa un disco con retazos de The Smiths, My Bloody Valentine, David Bowie o The Chameleons, el primer disco de Suede es de audición obligatoria.

Tracklist

  1. “So Young” (3:38)
  2. “Animal Nitrate” (3:27)
  3. “She’s Not Dead” (4:33)
  4. “Moving” (2:50)
  5. “Pantomime Horse” (5:49)
  6. “Drowners” (4:10)
  7. “Sleeping Pills” (3:50)
  8. “Breakdown” (6:02)
  9. “Metal Mickey” (3:27)
  10. “Animal Lover” (4:17)
  11. “The Next Life” (3:32)