¿Mejor bigote de la historia del Rock?

Género: Garage / Avant-Garde
Valoración: Excelente

Tras enterarme de la recentísima muerte de Beefheart me puse manos a la obra a escribir algo que pudiera servir para recordarle y, al no querer repetir autor todavía en este blog (ya hubo una entrada de “Safe As Milk” hace poco), me di cuenta de que todavía no había tocado la obra de su amiguísimo Frank Zappa, lo cual es imperdonable por dos razones: primero, porque era un total genio, y segundo, porque si quiero abordar toda su discografía como no empiece ya no acabo hasta el 2145. Frank Zappa tenía la peculiaridad de que cada disco que sacaba era todo una desviación de su progresión musical hacia algún lado… cualquier lado. Un mes podía sacar un álbum de covers de Doo-Wop y a los dos meses ya tenía listo un disco de composiciones orquestales. La única constante entre todos ellos era su ácido sentido del humor. De hecho, la primera mitad de este disco es puro Pop. Extravangante, pero Pop.

De esta forma, Zappa ataca todas las manifestaciones de la música popular dándoles su marca personal y apropiándose de sus formas. Que un disco empiece con una línea como “Mr. America/ Walk on by/ the schools that do not teach” es significativo. Hungry Freaks, Daddy golpea a la sociedad americana duramente. La mayoría de los demás temas parodian las clásicas temáticas de la música popular, es decir, las canciones de amor. Ahí están Wowie Zowie, Motherly Love o I Ain’t Got No Heart y sus delirantes letras. Incluso las que tienen un contenido convencional están cantadas de una forma tan irónica que es imposible acabar creyéndose el mensaje de la canción (You Didn’t Try To Call Me, How Could I Be Such A Fool). Sería imposible abordar todas estas burlas y chanzas. Quizás You’re Probably Wondering Why I’m Here resume bien todo lo que acontece en la primera mitad del disco. No hay más que oir esos espantosos “yeeeeeeah”, el pito (usado en gran parte de las canciones), e incluso el título, que da a entender lo que un aficionado a la música pensaría en 1966: “¿por qué cojones estos imbéciles hacen esta puta basura?”.

Once canciones son suficientes. Frank Zappa abandona ya el Pop y abre la segunda mitad del disco con Trouble Every Day, una especie de Blues (el riff, la armónica y otros detalles parecen indicarlo así) que es, para mí, la mejor canción del disco. Al fin y al cabo, soy más de Blues que de Pop. El ritmo es pegadizo hasta decir basta y la forma en que los versos de esta canción están cantadas tiene algo de Dylan, algo de Rap, algo más rítmico (también) que melódico. Digamos que es una letanía inmensa de mensajes sociales que capta tu atención por esa manera especial de recitarla. Y es que las letras son claras y directas. ¿A quién se le escapa el significado de una canción que dice cosas como “All that mass stupidity/ That seems to grow more every day/ Each time you hear some nitwit say/ He wants to go and do you in/ Because the color of your skin/ Just don’t appeal to him/ (No matter if it’s black or white)/ Because he’s out for blood tonight”? No hay cosa mejor que tomar las formas del Blues para hablar del racismo, sabiendo perfectamente que es una música negra, y esas líneas finales son especialmente reveladoras: “Gonna watch the rats go across the floor/ And make up songs about being poor/ Blow your harmonica, son!”. Quién sabe… igual ese “Freak Out!” va dedicado a la población negra estadounidense…

….pero sólo en parte, porque está claro que cuando realmente “pierden el control” es con el experimento psicodélico-vanguardista final, lleno de disonancias, música concreta, ritmos extraños, acappelas… cualquier cosa imaginable. Help I’m A Rock me encanta. A pesar de todo ese cúmulo de experimentos sónicos, la sección rítmica que se mantiene constante es fabulosa y da un sentido unitario a toda la pieza. It Can’t Happen Here es un poco más duro, porque la mayoría es hablado, sin instrumentación, y The Return of the Son of Monster Magnet tiene unos sonidos animalescos muy graciosos (sí, graciosos) y una percusion similar a aporrear cacerolas sin ser especialmente disonante. Si esta composición es una manifestación misma del subconsciente, ese “America’s wonderful, wonderful, wonderful” es, sin duda, el intento de la conciencia por volver a dominar a ese subconsciente desatado. Pero no puede pasar en este álbum. Esto es “Freak Out!”, y Frank Zappa hace un viaje desde las formas más comerciales de la música hasta llegar a la pura liberación de su psique creando una música tremendamente sugestiva en el proceso.

Tracklist

  1. “Hungry Freaks, Daddy” (3:32)
  2. “I Ain’t Got No Heart” (2:34)
  3. “Who Are the Brain Police?” (3:34)
  4. “Go Cry on Somebody Else’s Shoulder” (3:43)
  5. “Motherly Love” (2:50)
  6. “How Could I Be Such a Fool?” (2:16)
  7. “Wowie Zowie” (2:55)
  8. “You Didn’t Try to Call Me” (3:21)
  9. “Any Way the Wind Blows” (2:55)
  10. “I’m Not Satisfied” (2:41)
  11. “You’re Probably Wondering Why I’m Here” (3:41)
  12. “Trouble Every Day” (5:53)
  13. “Help, I’m a Rock” (4:42)
  14. “It Can’t Happen Here” (3:59)
  15. “The Return of the Son of Monster Magnet” (12:22)