Después de 13th Floor Elevators estoy curado de espanto...

Género: Psicodelia / Pop
Valoración: Excelente

Hay discos que da miedo tocar. Hablo de esos discos que en su momento pasaron muy discretamente por la escena musical y que hoy son encumbrados por casi todos. Es el caso de “Exile On Main Street”, que en su época fue totalmente vapuleado por la crítica, “The Velvet Underground & Nico”, que se metió una hostia en las tiendas que ni os cuento, o “Trout Mask Replica”, que ahora todo el mundo adora por su complejidad y su vanguardismo. Independientemente de su calidad, son vacas sagradas, al igual que lo que fueron en su momento vacas sagradas no están exentas hoy de crítica (“Sgt. Pepper”, “Ziggy Stardust”…). Ay, si es que nos movemos de extremo a extremo sin pararnos en los puntos medios, como los yo-yos… a lo que yo digo: ¡get your yo-yo’s out! (sí, todo para hacer esta puta mierda de chiste).

A lo que iba. “Forever Changes” es un grandísimo disco, al igual que todos los que he mencionado en el primer párrafo. Vaya eso por delante. Sin embargo, percibo algo de artificio en todo este megamix psicodélico, y no digo que no fueran tan colocados como el resto de grupos del momento, sino que hay una consciencia que ordenaba todas las ideas inconexas que pudieran tener y las hacían más digeribles para el público. Claro que esto es una percepción subjetiva y falible, como todas las percepciones, y poco tiene que ver con la calidad musical del disco, que, vuelvo a decir, es muy elevada, pero para leer alabanzas hay muchos otros sitios y no voy a desperdiciar tiempo de escritura cuando puedo aportar mis propias matizaciones.

En cualquier caso, uno de los toques distintivos de “Forever Changes” (por no decir EL toque distintivo) es su enorme dosis de Folk. Las guitarras acústicas abundan desde el principio hasta el final (con un montón de arreglos orquestales) y la guitarra eléctrica sólo aparece en algunas partes, quizás las más memorables del disco. Hablo, sobre todo, de A House Is Not A Motel, un tema que hace que me pregunte por qué no se atrevieron a darle más presencia. Es cierto que no podían competir en técnica con los más grandes, pero le sienta de maravilla y la batería se ve muy beneficiada por ese toque más rockero que lleva. Si hay algo que tengo claro es que Michael Stuart era un baterista muy competente y muy infravalorado.

Como buen disco pseudo-Folk que es, las letras son el otro eje por el que gira, y, mientras funcionan en los temas más normales o comedidos (por ejemplo, la ya mencionada A House Is Not A Motel), en los más psicodélicos se cruza con frecuencia la línea que separa lo genial (The Red Telephone, Old Man) de lo estúpido (Live And Let Live, The Good Humor Man He Sees Everything Like This). Sin embargo, Live And Let Live es uno de mis preferidos aunque no pueda evitar soltar una risilla con eso de “oh, the snot has caked against my pants/ it has turned into crystal”. Por cierto, tiene otro de los momentazos de guitarra eléctrica desatada hacia el final de la canción.

Quizás lo que más me satisface, junto a las breves incursiones eléctricas de las que ya he hablado, son las influencias hispanas presentes en Alone Again Or y Maybe The People y lo que sigue (putos nombres largos y pretenciosos de los hippies). Alone Again Or, de hecho, es de lo más laureado que hay por aquí, y no sin razón. Su punto negativo es que, al abrir el disco, deja un listón muy alto que no siempre se alcanza. No en vano es la obra maestra de Bryan McLean. Tampoco es que compusiera mucho más, ya que la personalidad de Arthur Lee impregnaba todo Love, pero lo poco que hizo no puede compararse con esta joya tan melancólica.

No soy el mayor fan de “Forever Changes”. Jamás significó para mí más que cualquier otro de los grandes discos de la Psicodelia. De hecho, al principio ni siquiera pude terminar de escuchar el disco, y con el paso del tiempo ha ido gustándome cada vez más, pero sin alcanzar el status de obra maestra. Aunque pueda parecer sorprendente, mis canciones favoritas de Love están en el álbum anterior (“Da Capo”) con Seven & Seven Is y She Comes In Colours, pero este “Forever Changes” es más consistente y maduro, sin duda. Por tanto, me gusta mucho, pero no me entusiasma, y me quedo con “Pet Sounds” y, sobre todo, “Sgt. Pepper” como revoluciones psicodélicas.

Tracklist

  1. “Alone Again Or” (3:16)
  2. “A House Is Not a Motel” (3:31)
  3. “Andmoreagain” (3:18)
  4. “The Daily Planet” (3:30)
  5. “Old Man” (3:02)
  6. “The Red Telephone” (4:46)
  7. “Maybe The People Would Be The Times Or Between Clark And Hilldale” (3:34)
  8. “Live And Let Live” (5:26)
  9. “The Good Humor Man He Sees Everything Like This” (3:08)
  10. “Bummer in the Summer” (2:24)
  11. “You Set The Scene” (6:56)