Después de la fea portada de su anterior disco, ésta es gloria

Género: Goth Rock
Valoración: Excelente

El paso de los años no ha hecho que deje de despreciar la voz de Carl McCoy, o por lo menos su forma tan gutural de cantar (y tan influida por grupos como The Sisters Of Mercy), pero tampoco ha hecho que deje de encandilarme el sonido onírico y etéreo de la banda. Estilísticamente no hay grandes cambios entre sus discos, pero “The Nephilim” es quizás el más consistente de su corto catálogo. Desde luego, lo que nunca varía es su sonido central: ese atmosférico tono de guitarra que recoge lo mejor de la tradición del Post Punk más oscuro.

El mayor cambio es que cada vez se atreven a hacer temas más largos, pero aquí no llegan hasta el extremo de “Elizium”. Endemoniada es el primer aviso. Cuatro minutos dulcemente letárgicos introducen “The Nephilim”, pero pasados esos cuatro minutos la banda sube la velocidad, la batería despierta del sueño y McCoy empieza con las apropiadas líneas “so let it feel unreal/ when I fall asleep at the wheel”. The Watchman reproduce la misma estructura siendo sensiblemente más corto, incluso su estribillo es “you sleep/ you sleep/ you sleeeeep”. ¿Estos hombres querían narcotizarnos o qué?

Debajo de la capa Fields of the Nephilim, del estilo Fields of the Nephilim, se encuentran variadísimas influencias y tendencias. Una colección de géneros transformados en embrujamientos nephilimianos. Phobia es lo más sorprendente. ¿Queríais rapidez y un sonido cuasi-Trash Metal? Aquí los tenéis. No es de extrañar que McCoy se metiera en un proyecto Death Metal casi 10 años más tarde. El riff es pura clase, algo así como Mötorhead tocado por The Smiths, y el resultado es delicioso. Es el tema menos envolvente de todo el disco, pero introduce ese puntito de diversidad que hace que el disco no sea todo una gran y monótona canción. Ya para Moonchild se recupera el sonido ultra atmosférico con una línea de bajo similar a Joy Division que no hace más que dejarme con la boca abierta y Chord Of Souls gana el premio al mejor riff de guitarra del álbum (y también el de melodía vocal de McCoy más odiosa).

Sin embargo, creo que donde mejor se captura ese sonido tan espiritual y mágico es en Love Under Will. No en vano el título está sacado de una frase de Aleister Crowley. Yo puedo sentir su magia haciendo efecto en mí. ¿Y vosotros? De hecho, a estas alturas ya no me siento repelido por la voz de McCoy, y ahora sí que tengo la sensación de que está obrando un hechizo con no sé muy bien qué fin. Como mejor se escucha es tumbado en la cama, luces apagadas, por la noche, en duermevela… Come on, ya sé que esto es parte de una industria musical. La finalidad es ganar dinero haciendo música. Pero estos hombres lo que realmente quieren es dejarnos catatónicos, sin voluntad, en un sueño opiáceo. Repetid conmigo “lay, lay, lay it on/ lay, lay, lay it on me”…

Con Last Exit For The Lost se acaba el encantamiento, “this could be my last regress/ last exit for the lost”. Es hora de romper con la música de Nephilim o acabaremos totalmente absortos y tocados de por vida, perdidos en el limbo de las almas. Cierto es que a mi gusto el cierre no es el mejor que le podrían haber dado, pero no deja de ser una buena muestra de su estilo: siete minutos de ensoñaciones y evocaciones que preceden a un estricto accelerando en el que se van uniendo más y más capas de sonido hasta acabar casi abruptamente. Esos casi 17 minutos que suman los dos últimos temas redimen la floja sección central de Shiva y Celebrate y cierran el cuento de “The Nephilim” dejándonos igual de desorientados que cuando lo empezamos. Y sí, hablo de cuento… ¿no veis que la portada tiene forma de libro?

Tracklist

  1. “Endemoniada” (7:15)
  2. “The Watchman” (5:31)
  3. “Phobia” (3:37)
  4. “Moonchild” (5:40)
  5. “Chord of Souls” (5:08)
  6. “Shiva” (4:50)
  7. “Celebrate” (6:23)
  8. “Love Under Will” (7:08)
  9. “Last Exit for the Lost” (9:42)