¿Se inspiraría McCartney para Band On The Run?

Género: Glam Rock
Valoración: Excelente

Por mucho que me guste la primera época Zappa-esca de “Pretties For You” y “Easy Action”, es innegable que Alice Cooper dio la campanada y se superó a sí mismo en “Love It To Death”. También es un innegable que mandan al carajo el 99% de la experimentación garajera de su primera época para abrazar el Glam Rock y las formas teatrales que tenemos asociadas a Alice Cooper de la misma manera que relacionamos el maquillaje con Kiss, la lengua de Andy Warhol con los Rolling Stones o los porros con Bob Marley. El mundo de la música no perdió mucho con el cambio. Con Beefheart, Velvet Underground y Zappa ya teníamos nuestra dosis de experimentación, pero en el año 71… ¡dadnos Glam en vena!

Caught In A Dream nos la suministra desde el principio con tanta pureza que se corre el riesgo de sobredosis: acordes simples de guitarra de influencia “rollingstoniana”, acordes todavía más simples de piano, “wow wows”, “doo doos”, letras banales sobre lujos y placeres y una actitud algo descarada. La cosa del Glam está en hacerlo bien. El Tetris sólo consiste en bajar fichitas y colocarlas en los huecos para ganar puntos, pero no todo el mundo es igual de bueno en eso. Alice Cooper es un buen jugador de Tetr… quiero decir, es un buen artista de Glam Rock (en su etapa inicial) y de hecho contribuyó a definir el género con clásicos como I’m Eighteen. Bueno, igual no lo definió demasiado porque su sonido es bastante atípico para ser uno de los temas más conocidos del Sr. Cooper1. El contenido de las letras queda enmascarado con su tono venenoso y amenazante. Bien es cierto que tampoco hay que enmascarar demasiado una canción que se resume en “I’m eighteen and I LIKE IT”, pero la impresión que da es de una maldad absoluta.

Y es que “Love It To Death” es Glam, pero es un Glam de la maldad, de lo oscuro, que podríamos llamar Evil Glam, la estilización de lo satánico. Hallowed Be My Name o Second Coming (el único tema escrito por Cooper) son buenos ejemplos de esta mezcla entre lo gótico y lo rockero antes de Siouxsie. Long Way To Go es uno de los temas más enérgicos y, si me permitís esta apreciación personal, el momento del mini-solo (mini porque no son los Allman, claramente) tiene un ritmo de batería que me encanta y juraría no haber escuchado algo similar nunca. En cualquier caso es uno de los temas que más optimismo desprende. Ese “We still got a long way to go” es un grito de superación, no de desesperación, caso que corresponde a Is It My Body, su contrapartida casi perfecta en todo menos en lo pegadiza que resulta. Las entonaciones de Cooper son geniales (“Who I really a-a-a-am!!”).

Los dos temas más largos están muy influidos por The Doors, especialmente Black Juju con su sección intermedia eternizante, aunque le falta mucho para alcanzar a Jim Morrison con When The Music’s Over o The End (tampoco es de extrañar). El caso de Ballad Of Dwight Fry quizás está más cercano a los Rolling Stones, aunque su “I GOTTA GET OUT OF HERE!!!” totalmente enloquecido no tiene parangón y consigue ponerme los pelos de punta a pesar de que Alice Cooper era puro teatro. Jamás le interesó transmitir emociones reales, pero hacía un enorme trabajo dramatúrgico en escena. No obstante, “Love It To Death” es un disco muy indicado para aquellos que le mezclaran con otros grupos de puro espectáculo y nada de sustancia. A diferencia de éstos, Alice Cooper tenía buena música. Y de hecho la sigue teniendo, a pesar de haber pasado por baches imperdonables.

Tracklist

  1. “Caught in a Dream” (3:10)
  2. “I’m Eighteen” (3:00)
  3. “Long Way to Go” (3:04)
  4. “Black Juju” (9:09)
  5. “Is It My Body” (2:41)
  6. “Hallowed Be My Name” (2:29)
  7. “Second Coming” (3:04)
  8. “Ballad Of Dwight Fry” (6:33)
  9. “Sun Arise” (3:50)

1Por cierto, ¿sabíais que su nombre real no era, en principio, Alice Cooper, sino Vincent Furnier? Se cambió su nombre por el de la banda. Lo que significa que se apropió de la banda. Imaginaos que John Lennon se hubiera cambiado el nombre a Beatles Lennon. ¡A saber qué habría pasado!