A veces siento un dej-Allman Brothers vu cuando veo esta portada

Género: Rock Sureño
Valoración: Excelente

Una vez leí por ahí que decir Rock Sureño no era más que decir Rock. Rock puro, Rock de verdad, Rock en definitiva. No hay más. Y muy probablemente quien lo escribió tenía razón. Las bandas de Rock Sureño tienen muchas particularidades, pero en esencia son las que más contribuyeron a definir la idiosincrasia del Rock. A este hombre (o mujer, aunque el Rock Sureño siempre ha sido cosa de machos pelo-en-pecho) le faltó decir, quizás, que quienes aportaron más a moldear la imagen de esta música fueron los chicos de Lynyrd Skynyrd. No en vano a este disco se le ha llamado “la biblia” del Rock Sureño.

Desde luego, si este disco es la Biblia y I Ain’t The One es el Génesis, Dios se lo tuvo que pasar de puta madre creando el mundo. En una dirección muy similar a la de los Allman Brothers, Lynyrd Skynyrd dio a luz un tema movidito con un riff tremendamente bailable que se va construyendo progresivamente en los primeros compases por las tres guitarras que participan en el grupo. Sí, habéis oído bien, Lynyrd Skynyrd tiene tres guitarristas dispuestos a sacar todo el jugo de sus instrumentos y enloquecer a quien caiga preso en sus zarpas sónicas. Oh yeah! Esto no lo demuestran de verdad hasta Free Bird, pero no adelantemos acontecimientos.

Lo cierto es que estos sureños son también unos chicos sensibles y el disco tiene unas cuantas baladas definitorias de lo que entiende un tipo de Jacksonville por balada. Así tenemos el largo y conmovedor Tuesday’s Gone o el majestuoso Simple Man, dispersos entre las piezas más cañeras (Poison Whiskey o Gimme Three Steps). Bueno, lo cierto es que hay un medio acústico e inclasificable Mississippi Kid que parece sacado de Led Zeppelin III bastante entretenido. Ah, y también está por ahí Things Goin’ On, la crítica social (¿quién creía que estos semi-rednecks no sabían hacer críticas sociales?) puesta al ritmo de un Honky Tonk.

Al fin llega Free Bird. Solo Stairway To Heaven es más popular (y largo) en cuanto a clásicos del Rock. De hecho, tienen una estructura bastante similar. Dos mitades, una primera balada que llega al espíritu y un solo o sucesión de solos en la segunda mitad confeccionado para el puro goce tangible y material, componen ambos temas. La balada es una delicia llena de sentimentalismos de Ronnie Van Zant y slides de Gary Rossington… ¿A quíen no le gusta un buen slide guitar de vez en cuando? Sin embargo, aquí más que en el tema de Led Zeppelin, la segunda parte es puro éxtasis, y demuestra por qué necesitaban tres guitarristas, aunque el rey sea Allen Collins con su Gibson. Ante esto sólo puedo decir que ojalá no hubieran grabado 4 minutos de esta locura, sino 40. Suenan como pájaros en vuelo inalcanzables para la mano del hombre, en plena libertad… ¿No es el Rock un movimiento plenamente liberatorio? No concibo una persona que se llame aficionado a esta música sin disfrutar de esta experiencia catártica.

Por cierto, buscando un vídeo de Free Bird me he encontrado uno en el que el 90% del público se compone de tías (y hay muchos planos de ellas). Sé que os encantaría verlo, pero en su lugar os pongo este otro que se escucha (y se ve) bastante mejor. Free Bird lo compensa.

Tracklist

  1. “I Ain’t the One” (3:53)
  2. “Tuesday’s Gone” (7:32)
  3. “Gimme Three Steps” (4:30)
  4. “Simple Man” (5:57)
  5. “Things Goin’ On” (4:58)
  6. “Mississippi Kid” (3:55)
  7. “Poison Whiskey” (3:13)
  8. “Free Bird” (9:06)