Mindfuck

Género: Rock / Psicodelia
Valoración: Obra Maestra

Es hora de quitarme el mal sabor de boca del disco de The Kinks (lo peorcito que sacaron los pobres) escuchando el mejor disco de The Doors. Justo, ¿no? El año 67 está siendo muy recurrente ya por estas páginas, lo sé, pero qué se le va a hacer si fue uno de los años más interesantes de la historia de la música moderna. The Doors, un grupo americano que había irrumpido en las tiendas de música ese mismo año con su mítico álbum epónimo, se preparaba para rematar el 67 intentando mejorar su carta de presentación con una secuela tanto en contenido como en forma. Y, sin querer, ya he dicho por qué “Strange Days” no causó tanto revuelo como el debut: perdió el factor sorpresa.

Nadie,  absolutamente nadie, hacía lo mismo que The Doors, y pocos siguieron su legado excepto en los aspectos más superficiales. Su acierto fue el de combinar algo de Blues, con mucho de Pop británico, Rock y la incipiente Psicodelia, todo muy bien agitadito y sin grumos, de forma que la mezcla apenas deja distinguir las distintas influencias de su estilo. El resultado es un sonido oscuro y embriagador enriquecido con las creativas líneas de guitarra de Robby Krieger (no hay mejor muestra de ello que You’re Lost Little Girl), pero dos son los principales responsables de crear estas tenebrosas texturas bellamente adaptadas a una sensibilidad Pop que hizo de Jim Morrison una superestrella que redefinió el concepto de frontman o líder. Bueno, acabo de mencionar a uno. El otro es Ray Manzarek, el teclista del grupo, y quizás uno de los más talentosos de la época. Curioso tipo este Manzarek. Siempre le hice tocando un piano de cola en un saloon del Far West, pero lo cierto es que su habilidad posibilitó que no hiciera falta un bajista en el grupo. ¿Cómo va a hacer falta un bajista si a veces da la impresión de que hay 2 teclistas tocando en la misma canción?

Lo que tiene “Strange Days” es una carencia absoluta de temas mediocres o de relleno. Mi favorito es Love Me Two Times por el riff de guitarra, una de las cosas más adictivas (y originales) que te puedes echar en cara, pero eso no quiere decir que no disfrute con el resto del disco. Si me apuráis puedo decir que a veces me quedo absorto con el misticismo de Horse Latitudes, un poema de Jim Morrison recitado por encima de una psicodélica capa de música concreta (eran otros tiempos…). Además, después de esa poderosa muestra de la evocadora poesía de Morrison viene un triplete de lujo que sólo grupos de clase Beatles habrían podido firmar por aquel entonces. Si en Moonlight Drive el sonido de la guitarra agudizándose y agravándose es la estrella de la canción, el toque cabaret que imprime Manzarek en People Are Strange no se queda atrás, y My Eyes Have Seen You los concilia en una épica escalada de intensidad que culmina en el “endless roll” de Morrison.

No obstante, When The Music’s Over es el tema donde todos los músicos unen sus fuerzas y dan lo mejor de sí mismos durante 11 minutos de música, continuando el legado de The End, algo que será tradición en The Doors. Para mí aquí lo hacen incluso mejor. Hasta las divagaciones de Jim Morrison me parecen de lo mejor que pudo proferir en vida. “We want the world and we want it…. NOW!!”, “Before I sink / into the big sleep / I wanna hear /the scream of the butterfly”… Dios, son tantos y tantos momentos los que se pueden entresacar de esta canción… Y continuando con la pregunta de la entrada anterior… ¿por qué los mejores discos siempre son los más cortos? Las mejores fragancias se venden en frascos pequeños.

Tracklist

  1. “Strange Days” (3:11)
  2. “You’re Lost Little Girl” (3:03)
  3. “Love Me Two Times” (3:18)
  4. “Unhappy Girl” (2:02)
  5. “Horse Latitudes” (1:37)
  6. “Moonlight Drive” (3:05)
  7. “People Are Strange” (2:12)
  8. “My Eyes Have Seen You” (2:29)
  9. “I Can’t See Your Face In My Mind” (3:26)
  10. “When The Music’s Over” (10:59)