Se parece a Led Zeppelin hasta en la portada

 

Categoría: Hard Rock
Valoración: Excelente

Os presento, amigos, a una de las bandas más frikis del Hard Rock setentero. El misticismo y la simbología de Led Zeppelin ya se habían propagado por todo el planeta, especialmente cuando se decidieron a desenterrar viejas historias de Tolkien, y la imagen de muchos grupos de Heavy Metal fue modelada en base a la banda británica, pero quizás el grupo de primera hornada que incorporó una mayor carga de fantasía en sus canciones fue…. ¿Uriah Heep?… Bueno, pero Blue Öyster Cult andaba por ahí también. No en vano su cantante, Eric Bloom, colaboró con varios escritores de ciencia ficción hacia la década de los 80 e incluso con Patti Smith (las letras del destacado Career of Evil son suyas).

Blue Öyster Cult también era una banda bastante inteligente y atrevida que se merecía más reconocimiento del que obtuvo. Tenían más talento que todos los grupos del montón de imitadores de segunda al que quedaron relegados. Y no me saquéis el tema de (Don’t Fear) The Reaper, ya que poco tiene que ver con el Hard Rock que hicieron en discos como el que nos ocupa. Es cierto que en ningún momento quisieron poner patas arriba el mundo de la música, pero no se conformaron con hacer lo mismo que los demás. No hace falta buscar mucho para darse cuenta de ello. El uso de la alarma de guerra y del sonido de las bombas de la II Guerra Mundial en Me262 queda perfectamente integrado con el resto de la canción y también empleaban recursos muy sugerentes sin salirse de los instrumentos convencionales. Una buena muestra de ello son las contestaciones entre el coro, que fría y robóticamente va repitiendo la palabra “dominance”, y Eric Bloom, que cada vez canta de forma más desesperada “submission”, en Dominance and Submission. Y así, mil.

La vocación de escritor de Eric Bloom, o quizás el simple hecho de ser un letrista bastante inspirado, propició unas letras con unas significados nada transparentes, pero bastante sugerentes. En mi tema favorito del disco, Flaming Telepaths, las referencias a la droga quedan veladas bajo evocadoras metáforas (“Experiments that failed too many times/ transformations that were too hard to find”) y siempre se pueden interpretar de diferentes formas. De hecho, yo tampoco estoy muy seguro de que el tema se refiera a la droga, ya que el estribillo siempre se ha resistido a mi interpretación. Además, Flaming Telepaths también es una buena muestra de la habilidad musical del grupo (¡lógico! Ya he dicho que es mi tema favorito) con su pegadizo ritmo vocal (“Is it any wonder that my mind’s on fire”), la pericia de Donald “Buck Dharma” Roeser a la guitarra con un par de solos (y un par de huevos también) que sólo llegaría a mejorarlos en Astronomy o la emocionante coda que se interrumpe abruptamente para dar paso al último tema.

Ese último tema es la ya mencionada Astronomy, lo más conocido de todo el álbum, y muy merecidamente, dicho sea de paso. La lírica llega aquí a su pico máximo. Eric Bloom jamás volverá a ser el trovador de Astronomy, el poeta que melancólicamente recita al piano “like lesser binds on the four winds/ like silver scrapes in May/ now the sands become a crust/ and most of you have gone away”. La balada queda suspendida momentáneamente cuando la guitarra da comienzo a la tormenta (“four winds at the four winds bar/ two doors locked and windows barred”), pero cuando pasa el temporal Eric Bloom la retoma con el mismo verso con el que empezó. Poco después da comienzo uno de los solos más inspirados que ha firmado Buck Dharma (y eso, aunque no lo parezca, es decir mucho) hasta la coda que da cierre al disco. Astronomy es la mejor síntesis de la identidad del grupo en su época pre-pseudo-Punk porque lo tiene todo en los seis minutos y medio que dura y al mismo Jimmy Page le habría encantado poner su firma en la canción.

Es una injusticia histórica lo de este grupo. Su nombre debería estar asociado al de Deep Purple y The Who y no a Slade, Thin Lizzy o Mountain. Quizás por eso coquetearon con el mundo del Punk, aunque tenían más habilidad y creatividad que cualquier Sex Pistols de la vida. Y aparte, no me digáis que Eric Bloom no molaba…

Tracklist

  1. “Career of Evil” (3:59)
  2. “Subhuman” (4:39)
  3. “Dominance and Submission” (5:23)
  4. “ME 262” (4:42)
  5. “Cagey Cretins” (3:13)
  6. “Harvester of Eyes” (4:42)
  7. “Flaming Telepaths” (5:20)
  8. “Astronomy”  (6:38)

 

PD: La razón por la que digo lo de la portada.