¿No es como el motivator del panda?

 

Género: Krautrock
Valoración: Excelente

Uy, Krautrock, qué palabra más rara, ¿verdad? Tanto como la música a la que engloba. En Alemania hacia finales de los 60 y durante casi la totalidad de los 70 estaba pasando algo raro. Estaba despertando una escena musical muy peculiar… muy alemana, por decirlo así. Muchos grupos imitaban a los ingleses y americanos y querían ser los nuevos Beatles o Beach Boys, por lo menos en el territorio nacional, pero otros tantos iban un paso más allá, hacia algo que alcanzó una proyección más internacional. Recogían la tradición vanguardista de Stockhausen o Schoenberg, no en contenido, sino en espíritu. “¿Por qué Frank Zappa va a experimentar más que nosotros si es un Amerrrrrikanen? ¿Dónde coño nació Beethoven, joder?” se preguntaban bandas como Neu!, Amon Düül II, Kraftwerk, Tangerine Dream o la que nos ocupa: Can.

Para mí Can es la mejor, y por fortuna parece que el tiempo les ha restituido el honor, porque, como buena banda underground, en su época no se comieron ni un colín. “Tago Mago” es su obra más celebrada con diferencia (¡pero no os perdáis el resto de su obra!) y el segundo trabajo de Damo Suzuki como vocalista del grupo. Sí, curioso que un japonés cante en inglés en una banda alemana. Pero, joder, ¡son vanguardistas! Aquí, al igual que en trabajos anteriores, anticipan una infinidad de géneros con una distancia temporal de 10 o 20 años. Muchos grupos de Electrónica habrían matado por un sonido así… ¡y eso que son analógicos! Escuchad la sección rítmica de Mushroom, por ejemplo. ¿No es eso puro Drum’n’Bass?

No siempre predicen géneros a partir de la nada. A veces componen un collage musical que da como resultado un sonido totalmente fascinante y rupturista. La prueba de ello está en Halleluhwah, el mejor tema del disco a mi parecer. 18:28 minutos de puro frenesí funky-psicodélico. Jaki Liebezeit, el baterista, aguanta el ritmo con una precisión de máquina como un campeón. Si esto no le hace uno de los bateristas más interesantes de la historia que baje Dios y lo examine con detenimiento. Éste es también el tema en que la paranoia de Damo llega a su punto álgido cuando abandona los susurros que emplea a lo largo de casi todo el disco y con la energía de un titán grita al micrófono “Searching for MY BROTHER!! LALALALALALALALALALALALA LET HIM UP!!!”.

Paperhouse sería capaz de dejar a Massive Attack en vergüenza y Oh Yeah también es cojonudo porque… bueno, porque a Damo Suzuki le da por desenterrar el japonés hacia el final de la canción, seguramente por el influjo de la percusión hipnótica de Jaki y el tenebroso teclado pseudo-Ambient que suena constantemente. Aunque tampoco se hace tan raro después de escucharlo al revés durante los dos primeros minutos de la canción. De hecho, las extravagancias de verdad vienen luego. Hablo de Aumgn y Peking O, por supuesto, aunque hablar es un verbo un poco complicado de conjugar aquí. Son demasiado difíciles de describir y sólo podríamos trazar comparaciones con himnos psicodélicos como “The Piper at the Gates of Dawn” o tarados como PendereckiCaptain Beefheart o The Residents. Sin embargo, todo género más o menos atrevido (¡inventado o por inventar!) está contenido en estos 30 minutos demenciales.

¿Qué quiere decir Tago Mago pues? Tago Mago es un viaje al fondo de la locura. Tago Mago es una exploración de aquellos rincones más oscuros del cerebro a través de una música que suena fría, distante y analítica, como si fuera un médico o un cirujano dispuestos a operar con nuestra mente. Pero, sobre todo, Tago Mago es una de las obras vanguardistas más interesantes de la historia porque su influencia se puede hacer notar hasta en el último single de Britney Spears1 y sigue siendo un álbum escondido en los archivos históricos de la música.

PD: La imagen del motivator del panda aquí.

Tracklist

  1. “Paperhouse” (7:26)
  2. “Mushroom” (4:04)
  3. “Oh Yeah” (7:22)
  4. “Halleluwah” (18:32)
  5. “Aumgn” (17:37)
  6. “Peking O” (11:37)
  7. “Bring Me Coffee Or Tea” (6:47)

1No he oído el último single de Britney Spears